miércoles, 23 de noviembre de 2011

De abuelos y cuentos fabulosos


Un domingo en casa de mis abuelos mi padre nos fotografió a mis hermanos y a mí a repetición, de la sala al patio, donde por entonces había rosales. Entre toma y toma, me clavé una espina en un dedo con el escándalo del caso y mi abuela –cuya coquetería la llevó años después a retirarse de la vida pública una década antes de morir “para no dar pena”– se pasó, olvidada de sí, no menos de seis fotos casi de caderas a la lente, tratando de quitarla de mi pulgar. Creo que son sus únicas fotos no posadas y las pocas en las cuales usa anteojos.

Le debo este recuerdo a un libro fantástico: El zoo de Joaquín, de Pablo Bernasconi, reeditado por La brujita de papel. Poco antes de comenzar la historia del chiquilín del título, que un día decide inventar diez animales fabulosos con cachivaches de entrecasa –un rollito de virulana, un rallador de queso, un plumero, tapas de ollas y lindezas de esa estirpe–, Bernasconi dedica el cuento y sus maravillosos dibujos con la frase que, intuimos, le regalaba a él la destinataria: “Para mi abuela Sara. Llevátelo todo”. Fue esa declaración de amor, lo que me catapultó en primera de regreso a un capítulo fundante de la infancia. “Todo” es una palabra que rima naturalmente con la “abuelidad”, por generosidad y por exceso. Lo comprueban mis hijos cuando consiguen de los suyos, despliegues espléndidos de tiempo y de tesoros, vedados a la generación anterior. Y es que los padres de todas las épocas nacimos ocupados, mientras que los abuelos tienen siempre sed de aventuras.

De las historias increíbles que la mía me contaba, guardo una que había heredado de su madre limeña. A mediados del siglo XVII, decía, hubo un terremoto en la capital del Perú que arrasó la ciudad, dejando en pie sólo la imagen de un Cristo que aún hoy auspicia procesiones: el Señor de los Milagros, pintado por un esclavo en una pared de adobe. De mi primer viaje a Lima volví con una estampita de esa imagen en el bolsillo. La conservo como homenaje. Es infalible, aseguran, contra espinas rebeldes.

viernes, 21 de octubre de 2011

Abuelos, casi olvidados.


Se llevan a cabo actividades sobre el fomento de valores a través de la coordinación de diversas instancias y asociaciones en pro del rescate de valores en las nuevas generaciones, pues hoy en día se ha perdido el respeto por los adultos mayores, señaló Marco Antonio Aguilar Martínez director del DIF estatal.

Los adultos mayores son parte fundamental de la sociedad y que en realidad son a los que tenemos que cuidar, puesto que son ellos quienes nos ayudarán a rescatar los valores de la familia, agregó.

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) trabaja en coordinación con el DIF estatal, así como con la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) mediante pláticas en universidades, así como en preparatorias y escuelas de nivel básico, con la intención de fomentar el amor y revalorización de los jóvenes.

Las nuevas generaciones viven una situación diferente a las de los hoy padres de familia, pero todo está inmerso dentro de la mercadotecnia, pues se les ha dado todo con mayor facilidad y es momento de definir, acentuó el funcionario estatal.

Los abuelos son la base fundamental de la sociedad," es una reintegración a la sociedad que debemos tener con los adultos mayores, desafortunadamente a muchos los olvidamos en un asilo, nos olvidamos en nuestras propias casas y en muchas ocasiones los maltratamos y no necesitamos golpearlos, en ellos se presenta con mayor frecuencia la violencia psicológica con la indiferencia es más que suficiente para maltratarlos", apuntó.

Aguilar Martínez apuntó que "a los niños hay que educarlos y a los adultos hay que enseñarles", si se logra llevar a cabo esto en el sentido de encontrar el eslabón que se ha perdido que son los abuelos, en ese momento como seres humanos estaremos volviendo a una sociedad de valores y fundamentos, en donde podemos volver a cimentar a los nuevas generaciones.

Se trabaja a través de Desarrollo Humano, así como darles pláticas de sexualidad responsable, encaminadas en valores, además de las diferentes paraestatales que conforma el gobierno del estado están trabajando en torno al problema.

Los padres de familia deben poner mayor énfasis en la educación de los menores, pues si desde pequeños se les inculta el respeto y amor hacia los adultos mayores, se evitarían los problemas de violencia hacia este sector tan vulnerable de la sociedad.

martes, 20 de septiembre de 2011

Abuelos de Miranda narrarán cuentos e historias tradicionales

Un grupo de adultos mayores que asiste a las Casas de Abuelos en la entidad, se están capacitando en la narración de cuentos, mitos y leyendas, con el fin de continuar desarrollando el Plan de formación educativa “Los Abuelos Sí Cuentan”, que impulsa el Ejecutivo regional.

La información la suministró la jefa de División de Abuelos Miranda, Yanira Soteldo, quien señaló que esta iniciativa se realiza con el apoyo de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel). Dijo que un primer grupo se están formando los participantes asiduos de las Casas de El Guapo, San José y El Silencio en Barlovento.

“En estos momentos estamos visitando todos estos espacios para seleccionar las historias más trascendentales, las que tengan mayor arraigo y las que sean más representantivas de cada zona, a fin que las mismas sean difundidas”, resaltó.

Soteldo explicó que alrededor de 100 adultos mayores emprenderán la labor y están aprendiendo técnicas para contar cuentos y vivencias, además de la narración oral. “En este proceso, las historias se grabarán en un video que después será proyectado a niños, adolescentes y a toda la colectividad, para se conozcan las leyendas de nuestros pueblos”.

Agregó que estas actividades formativas se extenderán hasta el mes de octubre en todas las regiones de la entidad. “En cada una de estas casas, hay por lo menos un abuelito que sabe cuentos e historias del lugar donde vive. Sin duda recolectar esta información nos permitirá preservar nuestra tradición”.

Señaló también Soteldo que enmarcado en el plan “Los Abuelos que sí Cuentan”, se tiene previsto además de la elaboración de un video y un libro, la creación de una pequeña biblioteca virtual, a través de la cual las personas tendrán fácil acceso a esta información.

martes, 5 de julio de 2011

Los abuelos y los niños: un encuentro enriquecedor.

El nacimiento de un bebé transforma completamente el día a día de un hogar. A los compromisos y responsabilidades ya existentes, se suman otras muy distintas: la de educar al pequeño de la casa, y acompañar su desarrollo y crecimiento. Los placeres de tener un bebé son muchos, pero no se puede ignorar que el trabajo aumenta.

En muchas familias, conciliar trabajo, casa, e hijos, es una tarea que requiere mucha habilidad y, en muchos casos, algunos sacrificios. La llegada de un bebé no solo altera la vida de los padres, sino también la de muchos abuelos. Poder contar con ellos es un recurso muy valioso. La presencia de los abuelos es un consuelo y un desahogo para muchas familias. Los cambios que provocan el nacimiento del bebé les afectan menos que a los padres, y sus obligaciones están en un plan secundario, dependientes del "mando" de los padres del bebé, y de la disponibilidad que tengan para compartir los cuidados, el afecto, y el tiempo del bebé con sus consuegros.

Relación de los abuelos con los nietos

Los abuelos pueden proporcionar una asistencia práctica, apoyo, y una cadena de consejos útiles para cuidar al bebé. El encuentro de los abuelos con sus nietos es siempre muy enriquecedor para ambos lados. A muchos niños les encantan estar con sus abuelos por diferentes y variadas razones. Algunos porque al lado de los abuelos no existen tantas órdenes ni obligaciones. Otros porque pueden hacen cosas distintas con ellos, como preparar galletas juntos, comer dulces, dar paseos, ir al parque, y realizar una infinidad de actividades que hacen con que ellos se sientan más libres.

Algunos nietos ven a sus abuelos como un amigo, una especie de guía, como divertidos, cariñosos, mimosos y que les gusta estar con ellos. Pero, claro, todo depende de la forma de ser de los abuelos. Hay también los que apenas envejecen y continúan tratando a los más pequeños de una manera muy autoritaria y demasiado exigente. Pero, por lo general, los abuelos sienten mucho placer con sus nietos. Estar con ellos es también una forma de renovarse personalmente. Es tener más participación en la familia, y sentirse más jóvenes y actualizados. Se aprende mucho con los niños.

Relación de los abuelos con los padres de sus nietos

No siempre se puede decir que la relación de los abuelos con los padres de sus nietos sea la mejor posible. Infelizmente, pueden existir conflictos cuanto al tipo de educación que es aplicada al niño.

Las generaciones son distintas y diferentes también son los criterios de educación. Los más jóvenes no pueden cambiar los razonamientos de los más mayores. Los abuelos no están más para educar. Ya han educado, bien o mal, a sus hijos. Los abuelos están para dar cariño, echar una mano de vez en cuando, y pasar un buen rato con sus nietos. Si los abuelos van a estar con los nietos, lo ideal es que haya un acuerdo entre las partes, para el bien del niño y de todos. Para eso, es necesario que entre los padres y los abuelos exista una relación tranquila, específica y verdadera, libre de celos, en la que reine el respeto a las exigencias y a los hábitos del otro.